miércoles, 17 de octubre de 2007

“Chol, ¿qué somos?”

Los dirigentes de la Democracia Cristiana al ser consultados sobre el supuesto viraje hacia la izquierda de su ideología dijeron que no. Entonces seguimos en la misma DC que no toma posturas claras, que no se casa con nadie, o sea que busca posicionarse mejor sin definirse por nada. Se izquierdiza la DC, se derechiza la DC, ¡¡¡¡PATRAÑAS!!!! La frase que buscan es “se beneficia la DC”. La RAE definiría por Demócrata Cristiano: “Político de vocabulario correcto amigo de sus amigos y amigo de sus enemigos, sólo cuando esto es para su propia conveniencia”, en un segundo apéndice diría: “Político que toma las ideologías de moda del momento sin tener una propia”. O sea nadie se define por nada excepto por lo que le conviene.

Por un lado aparece Soledad Alvear afirmando su compromiso con la Concertación, dejando un mensaje subliminal que dice “el próximo candidato debe ser DC”. Después está Adolfo Zaldívar dejando entrever un acercamiento a la derecha. Por último nos encontramos con un emblema falangista con aspiraciones presidenciales que terminó náufrago después del Congreso. Entonces, ¿hacia donde apunta la brújula del único partido de centro de nuestro país?, ¿Son de centro o son de nada?, ¿Zaldívar será bacheletista-aliancista?, ¿Será Alvear bacheletista-concertacionista?, ¿Estará convertido en un viejo chocho Eduardo Frei? Entonces al final llega el pobre joven romántico que se mete en las juventudes DC y le pregunta con cariño a la presidenta de la colectividad: “Chol, ¿qué somos?” y ella responde “hoy somos Concertación pero mañana quién sabe”.

miércoles, 10 de octubre de 2007

¡¡¡¡¡¡¡¡BACHELETISTA-ALIANCISTA!!!!!!!!

Desde hace un tiempo que Joaquín Lavín comenzó a hacer ruido en la política nacional. Sus apariciones se habían destacado por lo positivas y conciliadoras con las distintas partes de la política nacional. Todo iba bien para el ex líder de la Alianza por Chile hasta que vio nuevamente la posibilidad de ser presidente. En ese momento en un arrebato de populismo conciliador se despachó el inolvidable “soy bacheletista-aliancista”, algo que todavía ningún experto ha estado ni siquiera cerca de definir. Esta frase dejó atrás el instinto de Bachelet, como también a la “diplomacia” del ex Ministro de Salud Pedro García.

Las razones que esgrime Lavín es que siente afecto por Bachelet y al mismo tiempo es de la Alianza, pero de ahí a declararse “BACHELETISTA-ALIANCISTA” hay un gran trecho. Tan así es la conmoción que causaron sus dichos que hoy tienen enredada a toda la opinión pública nacional que no logra comprender esta nueva mixtura y digámoslo, no es su culpa, porque si mañana aparece el líder de “Los de abajo” diciendo yo soy azul-albo también el círculo futbolero va a caer en la más profunda confusión.

Las palabras de Lavín dejan en claro que a alguien quiere encantar. En política es muy extraño exponer estos dichos sin pensarlos previamente. La palabra gobierno parece que trastornó al antiguo líder gremialista quien tiró una especie de salvavidas con elástico para más adelante cuando se aproxime una eventual presidencial. El problema es que en política la consideración y buenas vibras no siempre son buenas consejeras y si a esto se le agrega una cierta dosis de chaqueteo con ambigüedad, la mezcla puede ser fatal.