miércoles, 10 de octubre de 2007

¡¡¡¡¡¡¡¡BACHELETISTA-ALIANCISTA!!!!!!!!

Desde hace un tiempo que Joaquín Lavín comenzó a hacer ruido en la política nacional. Sus apariciones se habían destacado por lo positivas y conciliadoras con las distintas partes de la política nacional. Todo iba bien para el ex líder de la Alianza por Chile hasta que vio nuevamente la posibilidad de ser presidente. En ese momento en un arrebato de populismo conciliador se despachó el inolvidable “soy bacheletista-aliancista”, algo que todavía ningún experto ha estado ni siquiera cerca de definir. Esta frase dejó atrás el instinto de Bachelet, como también a la “diplomacia” del ex Ministro de Salud Pedro García.

Las razones que esgrime Lavín es que siente afecto por Bachelet y al mismo tiempo es de la Alianza, pero de ahí a declararse “BACHELETISTA-ALIANCISTA” hay un gran trecho. Tan así es la conmoción que causaron sus dichos que hoy tienen enredada a toda la opinión pública nacional que no logra comprender esta nueva mixtura y digámoslo, no es su culpa, porque si mañana aparece el líder de “Los de abajo” diciendo yo soy azul-albo también el círculo futbolero va a caer en la más profunda confusión.

Las palabras de Lavín dejan en claro que a alguien quiere encantar. En política es muy extraño exponer estos dichos sin pensarlos previamente. La palabra gobierno parece que trastornó al antiguo líder gremialista quien tiró una especie de salvavidas con elástico para más adelante cuando se aproxime una eventual presidencial. El problema es que en política la consideración y buenas vibras no siempre son buenas consejeras y si a esto se le agrega una cierta dosis de chaqueteo con ambigüedad, la mezcla puede ser fatal.

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